El cierre de los túneles asfixia a la población de Gaza

La productividad de la Franja de Gaza ha descendido en todos los sectores abruptamente, sobre todo en el segundo semestre de 2013, coincidiendo con la destrucción de los túneles con Egipto. En este periodo de tiempo, la Franja de Gaza ha perdido más de 500 millones de dólares, lo que significa el descenso del 60% del Producto Interior Bruto (PIB), tal y como señala el último estudio realizado por la Cámara de Comercio de Palestina sobre el estado de la economía de la Franja.

Maher Tabbaa, director de la Cámara de Comercio en Gaza, señala que el año 2013 fue “un desastre económico porque los túneles con Egipto fueron destruidos sin dejar una alternativa y sin abrir los pasos fronterizos”. Como Egipto mantiene cerrado el paso de Rafah – explica Tabbaa– por los continuos ataques de grupos armados en el Sinaí, e Israel sigue sin cumplir los tratados internacionales y abre esporádicamente uno de los cuatro pasos de mercancías, “nada entra y nada sale. Si esto sigue así, entraremos en un desplome económico”.

Una tasa de paro del 40%

2013 terminó con una tasa de paro que sobrepasa el 40% de la población activa de la Franja de Gaza, doce puntos más que al inicio del año, la mitad de ellos jóvenes de entre 20 y 24 años de edad. Esto ha provocado que el índice de inseguridad alimentaria haya aumentado también hasta alcanzar el 65% de la población total, según apuntan datos extraídos de la organización humanitaria Oxfam, que opera en la Franja desde hace años.

Los 70.000 trabajadores del sector de la construcción, que representa el 27% del PIB, están parados. Ni el Gobierno ni las empresas encuentran manera de reactivar un área que dependía completamente de la entrada de material de construcción por los destruidos túneles.

El director de la Unión Palestina de Constructores, Nabil Abu Maeleg, cuenta que el repentino devenir histórico de la destrucción de los túneles pilló por sorpresa tanto al sector privado como al público. “Antes de cerrar los túneles entraban para el sector de la ­construcción entre 3.000 y 4.000 toneladas de cemento al día y alrededor de 7.000 toneladas de gravilla y otros materiales como hierro. Des­pués de que Egipto derribara los túneles, se ha producido un parón en los proyectos de construcción ya contratados, como calles, hospitales, escuelas, clínicas y zonas industriales”, señala Abu Maeleg.

Antes de que Israel impusiera el bloqueo en 2007, más de 5.000 camiones con productos de exportación salían anualmente de la Franja. Al cierre del año 2013, ­sólo 187 camiones habían salido, vía Karem Abu Salem, con productos de exportación tales como fresas, pimientos, tomates o especias, ­casi la mitad que en el año 2012.

En el sector secundario, no sólo la construcción se ha visto gravemente afectada: la industria gazatí hace ya años que no logra aumentar la productividad y salir de la crisis. Durante la Segunda Intifada, Israel destruyó las fábricas de zumos de naranja, de productos lácteos y los talleres metalúrgicos o de mármol. El bloqueo ha terminado con la poca industria que quedaba y ha llevado a la ruina a las compañías textiles, de plástico o de cartón.

Sin terreno para cultivar

El sector agrícola y pesquero, además de sufrir grandes pérdidas, provee también los trabajos que más peligro acarrean. La imposición de la línea divisoria de facto ha provocado la pérdida del 35% del terreno cultivable de toda la Franja, y para los campesinos que trabajan y viven cerca de esa línea verde, o para los pescadores, el día a día supone enfrentarse a ataques israelíes totalmente arbitrarios.

Saad Ziadeh, coordinador de los Comités de Acción Agrícola de la Franja, recuerda que los años 80 fueron los años de oro para la producción de cítricos en Gaza. “La superficie de tierra plantada con cítricos era de alrededor de 7.200 hectáreas. Se producían aproximadamente 280.000 toneladas al año. La Franja consumía el 5% de esta producción, el resto era para exportar”. Sin embargo, las guerras y la destrucción de campos cultivados a manos del Ejército israelí han hecho que un 80% de tierras de cítricos desapareciera.

A la falta de exportación y de material de construcción se le une la peligrosa carencia de combustible. El sector del transporte sobrevive a las repetidas crisis que se producen, bien por falta de combustible, bien por la subida acuciada del precio; pero los ayuntamientos ya no pueden hacer frente a las costosas desavenencias del oro negro, que entraba a buen precio y cantidades más que suficientes por los túneles egipcios, y ha decidido usar carros tirados por animales para retirar la basura de las calles.

Sin combustible

Según los tratados internacionales, Israel debería proporcionar una cantidad suficiente de combustible. Sin embargo, en los mejores días de 2013, entraron a la Franja entre 300.000 y 400.000 litros de combustible, cifra muy alejada del millón de litros diarios que necesitan los gazatíes para hacer funcionar la central eléctrica y proveer de electricidad ininterrumpidamente a hospitales, centrales de tratamiento de aguas residuales y hogares, hoy por hoy con menos de ocho horas de luz al día.

El grave problema del combustible podría solucionarse si los pasos fronterizos se abrieran y el bloqueo israelí sobre Gaza llegara a su fin. Varios países han donado combustible, o han expresado su deseo de hacerlo, como Vene­zue­la, pero los camiones-cisterna parados en Egipto o Israel no alientan a que sigan adelante dichas donaciones.
 

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